Vough

No esperes encontrar ni salir de acá con algo de utilidad.

The expectation.

Somehow you became as big as the high cloudy sky this fall gave to the city where I live in, where I grew up, where I met my best friends and where my heart broke. Somehow you were able to push me apart of my comfort zone, as I am not comfortable around you, I only feel nervousness and become awkward whenever you are around. Somehow you make me want to go for it, to lose my fears, to accomplish my dreams, to achieve my goals. Your twenty-one year old self just makes me feel exhilarated by the fact I have met you this time, this moment, nowhere else, and no other time or aspect of life. Your skin, with your freckles and your scars, and I do not forget your new tattoo -of course-, makes me forget what dignity means, makes my foundations tremble, makes my personality discover itself new features, never known beforehand. Your anatomy drives me to different dreams, with such variety, colours and feelings that my soul cannot understand and think rationally anymore. Your ethics and thinking take me to so many pathways unexplored to my naïve eyes, which have not grown to become fully adapted to your existence yet. Anyhow, your concepts and your eyes make me express in different manners. The attraction your body and soul unfold to me is something I have never, ever, experienced before. And I do not want to lose that. I would love to become your adventure partner. I would die to be the guy you want for your eternal journey. And still, everything becomes unexpected. The secrets keep hindering us to be utterly expressive to each other. And, call me kamikaze, nonetheless, I somehow like the expectation of the unknown, of what could be. You make my hopes go high as the sky and low as the earthworm, as my discipline, and my honour, when your sole appearance is in front of me. You make me sigh. You make me live fiercely. You make me die and rebirth.

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Despojado de los rótulos.

Este es un momento en que, la verdad, no pretendo ser poético ni mucho menos. Solo quiero volcar las letras y reflexionar para que mi conciencia exprese y deje las ideas en el aire, de forma que no se consuman dentro de mí. Ya no más. Desde ya hace varios años sé que no soy igual a los demás, y que no me comporto como el estándar que esperan las personas de mí. Me es innegable tener que admitir dos cosas: la primera, es que estoy aterrado por escribir esto, pero sé que es una forma, o al menos la que visualizo viable para poder expresarme. Y la segunda es que, inefablemente, me gustan los hombres. Algunos no se habrán sorprendido, otros quedarán anonadados, aunque eso no sea de mi incumbencia. Crean o no, las personas que se sienten como yo tenemos la necesidad de expresar nuestra sexualidad. Además que es casi como si tuviera el deber social, porque no hay nada más importante que remarcar la pluralidad humana y generar visibilidad sobre las personas que no son hetero.

Ahora, ya dicho el gran secreto de mi vida, aún siento que inevitablemente sé distinguir cuándo una mujer es hermosa. Las mujeres son hermosas, y no puedo evitar sentirme confundido ante estas emociones, que es claro que se contradicen. E intentado este último tiempo convencerme de ser únicamente gay, porque es lo que siento que más me atrae en este momento. Pero debo aprender y entender que la sexualidad no es blanco o negro; inclusive, el blanco y el negro son solo dos de las miles de variantes que una persona puede situarse con respecto a su sexualidad: algunas personas se sienten más atraídas a mujeres que a hombres, y otros más a hombres que a mujeres, como es mi caso, pero siempre nos encontramos bajo ese espectro, que es inalienable a cada humano, y que es necesario comprender para poder descubrir nuestra identidad y poder ser felices con nosotros mismos. Siempre sentí que el amor que yo he sentido por gente, lo he sentido por su persona, y no por su genitalidad; no seré hipócrita acá y obviamente asumo que me atrae físicamente cierto tipo de físico en una persona, pero al largo plazo, el físico no se intercambia con una charla inteligente, fluida, o chistes y sonrisas que solo gente con buen corazón te pueden usurpar. Yo percibo el amor en lo interior de una persona, en su alma, en su personalidad, y en sus ganas de sentir amor por mi personalidad, por saber exactamente quién soy. Dicho esto, si eso quiero en una persona, si no permito conocerme y saber quién soy, más difícilmente una persona sepa quién puedo ser. No quiero recaer en los rótulos. No quiero ser conocido por ser homosexual o bisexual. Porque esos caracteres no me definen, ya que solo forman parte de mi personalidad, que sé es mucho más amplia que solo esa categorización.

Aquí estaría mi revelación, mi tirada de palabras. Espero que llegue a quien deba leerla, y para quien lo lea, sepa que estoy intentando descubrirme en esta vida, en estos primeros veinte años de vida.

Lágrimas de cal.

Las canciones saben inundarme y hundirme con sus versos tersos y su inherente melodía, sinfonía de mis emociones. Mis lágrimas de cal auguran un temporal; se acerca el vendaval; ya no soy inmortal. No puedo despegarme del deseo por escribir que me invade en este momento de mi historia. Suelo pensar en cuán efímeros son mis errores y mis miedos. A medida que, inerte, la pluma se desliza sobre el papel afloran mis actos fallidos y mis más ocultas verdades que me miento, me miento a mí. No soporto la presión. Es momento de mi realidad; es momento de mi verdad. ¿Llegará el ansiado día en que dejaré de escribir y me libraré y huiré y correré de la desazón y el desasosiego que me abaten en cada oportunidad que debo gritar sin aire, mediante estas letras? Lo anhelo y no. Siempre espero que, siempre, no. Siempre siembro la pesadez de mi cabeza, la oculto, y jamás cosecho. ¿En qué momento decidí equivocarme y empecé a redactar? Fútil y necio error. Gran máscara que se proyecta y disfraza tu razón y tus lágrimas. La diversión de esta fugacidad. De todo lo nulo y absorbido del destino, tan reiterativo. Un sueño tan presente que pasado mi futuro espero no decantar en mi despertar, tan trágico. Viste trajes en la tregua; tragué con fuerza al observarte, deslumbrante y con mirada recurrente. Tu proximidad me cautivaba y lograbas ponerme nervioso. Fue misterioso el desconcertante sentimiento de seguridad y placer que me dio estar tan propincuo a ti. Creo haber percibido complicidad de tu mente para mí. Me sentí inundado y me hundí en tus palabras, en tu anatomía, en tu confianza. Tu inteligencia y tus ansias de progresar, tus manos, tus ojos, tu espalda. No. Mis lágrimas de cal auguran un temporal, acérrimo. Celebro mi conocimiento de ti. Y no es confusión por ti, sino que es mi confusión; la propia narración incoherente de mi vida.

Departure.

If you go, I will not have any other choice. I will fade. I will not exist anymore.

If you go, the clock will stop running. Hours will become useless, seconds will not matter. The propinquity of my death will be forever gone of my deepest thoughts.

If you go, I will go. I will live in grey days, in this grey city, with the sour and everlasting taste of your departure.

If you go, rivers will stop their currents, trees’ leaves will start falling of their branches. My eyes will not sparkle any single day again.

If you go, I will not have my story written. This text will be utterly pointless. Nothing will have had any sense in life.

If you go, I will go. I will live in grey days, in this grey city, with the sour and everlasting taste of your departure.

If you go, the propinquity of my death will be forever gone, forever gone, forever gone of my deepest thoughts.

If you go, I will not exist anymore.

Ser.

Deberá ser por algún llamado de la vida por la que escribo a la mitad del año, a la madrugada; iluminado bajo la única luz prendida en mi casa, bebiendo agua; es una noche fría, la estufa está prendida y mis manos están frías. Me erizo y no es de frío precisamente. Pensaba escribir en inglés pero frustré la idea para poder destilar toda mi pasión en un texto. Como siempre, busqué el socorro en la redacción. Volví a fallar. Las letras son fieles y nunca se apartarán de mí cuando venga y les implore derrotado y herido que me sanen, que me curen. Que son doctores de mi alma, y su medicina cura mis enfermedades más letales. Tantos sentimientos acumulados y tanto que intento guardar y guardar. Percibo el ojo gigante del juicio detrás de mí, pero siempre que me doy la vuelta para hacerle frente, se invisibiliza y vuelvo a dar la vuelta y agachar la cabeza, y continúo el rumbo. Tengo miedo, pero puedo aceptármelo; aunque qué valor tiene aceptarme las cosas a mí mismo si no puedo transmitírselo a mis deseos, mis ganas de accionar e ideas que anhelo proyectar. La soledad es una idea que me ofusca, pero ya sé que debo afrontar el hecho que si no estoy siendo honesto, y por ser honesto me quedo solo, no estoy en el lugar correcto, y debo incurrir a las personas que sí estén a mi lado junto a mi verdadera definición y expresión. Deseo poder demostrar mi cuerpo como me defino, mi alma, mis sueños, mis emociones, mis sentimientos, mis ideas, mis ganas de salir a comer, mis anhelos de anunciar públicamente mi homosexualidad a todas las personas, mi proyecto de recibirme y trabajar de lo que me hace feliz, mi flagrante ansiedad de conocer a alguien que potencie mi locura y exista por el hecho de haberse cruzado en mi vida, aún si ya la conozco o si aún no he tenido el placer de conocerla, y compartir los momentos que sé serán los más diáfanos de mi fugaz existencia, mi locura apasionada por viajar por todo el mundo y conocer la mayor cantidad de culturas y personas antes de morirme. Espero poder derrocarme. Espero poder destruirme. Espero no esperar más. Solo necesito la valentía y el coraje. Solo necesito que la mente se apague por un monstruoso insignificante segundo, un segundo, un segundo. Quiero ser real. Quiero abandonar la apariencia. Amaría amar, con la locura de mis características. Me avergüenza la vergüenza que me provoca decir: tengo miedo de ser yo, de ser mi definición.

El amor no sabe de límites.

Por lo que he aprendido, sólo me ha causado terminar de rodillas, hincado de cuclillas, de la forma más humillante o embarazosa. El amor no concibe treguas. No conoce de descansos. No puede entender qué es una pausa, o qué significa basta. El amor es cándido aún en el más avispado de los individuos, y no sabe ponerse pantalones o arrear un caballo. El amor es desorientador, nos cubre con un velo que nos confunde y nos perdemos quedándonos abandonados, sin brújula alguna que nos devuelva la razón. El amor nos cuenta historias, de las que nos imaginamos nuevos universos, que se vuelven más reales que la propia vida, o que el propio acto de pensar. El amor no sabe de barreras, no entiende de límites. El amor no comprende el pudor. El amor es desvergonzado. El amor no conoce de países ni culturas, y no le interesa dejar de ser negligente. El amor es contundente y fatuo a la vez; que personalmente considero antitético a la conciencia y lucidez de la persona. El amor nos rebaja de nivel, porque nos devuelve a un nivel primitivo de instintos pasionales del que no existe solución ni escape. El amor nos derrumba; y aún así construye más que nada. El amor batalla en las guerras, y nunca se da por vencido hasta salir victorioso, con pecho orgulloso. El amor nos determina ritmos temporales, en que la propia realización del tiempo se reduce a un ínfimo aspecto vital; en que aproximarse a la muerte deja de importar, porque sí sabe que todo es producto de la propia fuente de preocupaciones. El amor es narcisista, y se prioriza ante cualquier aspecto de la vida cotidiana, se prioriza antes de comer, antes de dormir, antes de trabajar, antes de estudiar, antes de preocuparse, antes de pensar; sabe que siempre, primero, antes es amar. El amor no comprende de sueños, ni de metas u objetivos. El amor no se interesa por tu felicidad, por tu alegría, por tus lágrimas o por tu risa. El amor no entiende de complejidad, porque sabe que todo es muy simple, y también sabe que es el más simple. El amor es inocente: tanto que, sin quererlo, es despiadado. El amor no sabe de pavor, no sabe de temores, no sabe de júbilo, no sabe de relajación, no sabe de satisfacción, no sabe de comedia, no sabe de tristeza, no sabe de rabias, no sabe de tu familia, no sabe de tus amigos. El amor no sabe ni tu nombre. Pero el amor sí sabe el nombre del amor por quien tú lo sientes. El amor no sabe de límites.

Seventy.

How did you come this far? And you just do not realize how tall you are standing now. Nonchalantly walking downstreet, following the current. Going forward pushed by the wind, as graceful as you are. I can’t feel enough love for you. It is not enough. I could feel these emotions eternally. I imagine myself, being seventy, with weak arms, but warm hands, and still capable of touching you. My heart sings everytime my eyes are blessed with your image and your presence. My love for you is evergreen, however, and unfortunately, life is deciduous and shall not let me live enough to love you as much time as I would like to. Someday I would like to feel reciprocation from you. I would like to walk by our side, I would like to watch the same movie, get wet with the same raindrops and hear the same music. You help me unfold my inner wings, and make sparkles inside me I have never felt before. I would love to never stop feeling that way though. You let me write the book I would love to publish alive. By your side. I find your methodology exhilarating, and your company utterly warming. You help melting the frost covering my members from being unused and frozen from cold in the past. Your genuinity makes my bones want to dance from joy without any shame. And I know that I would dance, whether I am nineteen or I am seventy; whether my bones were or were not capable to do so. You enlighten my inside with the happiness I have been lurking since always. You extend my life as every second I can share near your body is taken into account unconsciously by my heart. My memories will never be the same and they will perish knowing that life has not been in vain because of you, of your contribution to my persona; because you helped me develop feelings I never thought of before, and you showed me how joyful and awesome life is. And my gratitude towards you is and will be irredeemable. My body will be one day seventy, my strenght will be reduced, nevertheless my feelings will always be like if they never faded out. My heart will remain nineteen because of you. My joy and happiness will be forever nineteen.

Expresión lingüística lateral.

I never really dared to start writing in a different language. I think maybe because I was afraid of not being as expressive as I would be in my native tongue; which is silly, because other languages give more oportunities to find new sounds, new ways of expressing feelings. Languages make the imagination fly and start creating new emotions. I feel newer colours, smells, and picturing newer places thanks to the flexibility given by this utterly new way of dropping letters on the paper as if I was intending them to be tears falling down my cheeks. It’s inevitable. I’m back to writing. And it’s something I thought I learnt to grow apart from, but that’s the second silly thought, because I knew from the very beginning that writing is part of my definition. Writing is part of this tall, skinny dude, who loves the career he’s studying, who’s curious about everything literature related, who’s pursuing love for some time on the past months, and unluckily the night falls over me; who has hope in this tiny, gigantic, and contradictory world of all of us, living creatures. My love to writing is just standing so tall nowadays I can’t even imagine how I can use any word of any language I might learn in my stay in this life. I feel rather happy with what I accomplished so far being so young, but I can’t help feeling the emptiness of the unloved alter ego who lives in the darker corner of my heart. I still feel so many travels I must do, I still feel so many places I must visit, I still feel so much love I must give, and I also still feel so much love I must be given and, nonetheless, that is still not happening, and the impatient stubborn brain with what I was born with doesn’t want to wait for longer. The longing feels sometimes hurt, and I think a lot of people can resemble in this aspect to what I feel. I am clearly human, and I clearly want to feel loved. I want to share and give what I got to someone I don’t know and feel the happiness of this other, who doesn’t exist nowadays in my life. In the meantime, I try to distract my mind from trying to put me down and look forward, and start walking along my own path, discovering and risking me for finding the joys of this whole situation so-called life. I shouldn’t be so afraid of new experiences, and in top of that, I know I’m confident enough to not be afraid of such things, but these multiple people living inside me drive me and make me think differently from what I genuinely feel in my reasonable way of thinking. Although when it comes to love, there’s no reason or logic involved that could help me anyway. And, actually, I like impulses from passion from time to time, like daring to write in other languages, and let the words spread through the paper, and my feelings flowing in this lateral way of expressing themselves.

Retórica.

Tu semántica ha logrado absorber el valor de mis palabras. De mis ideas. Has imbuido mi personalidad; has encontrado mi sensibilidad; has exorcizado mi coraza, mi única defensa que protegía mi corazón. Lo has abierto, te lo has apoderado. Te lo adueñaste, lo rotulaste y ahora pertenece a alguien: a ti. Nunca pensé que la sola presencia de tus palabras pudiera demostrarme tu completa esencia. Cómo me has capturado, oh. Caigo con torpeza sobre el suelo cuando me doy cuenta que vuelvo a la redacción. No la necesité por tanto tiempo, pero aquí he vuelto. Tu consistencia es tu misma inconsistencia. Me confundes, pero eres completamente claro. Debo decir que me siento irritado por no haber actuado en tiempo. Siento que pude haber eludido la ironía. La vida es una sátira. Mi corazón y mis lóbulos no saben de coordinación, ni de acuerdos ni saben comprenderse. Me afecta y me enoja, pero la aceptación abofetea mi orgullo para demostrar la vívida realidad y la conciencia de la existencia. Tan sólida. Mis letras son poseídas y manipuladas por ti, te prestan toda la atención. Mi atención es tuya. Y tuya es mi dedicación y mi tiempo. Gracias a que tengo el tiempo el tiempo te dedico, porque sé que próximamente no tendré el tiempo para dedicarte tiempo. Fue todo inevitable, pero aún así fue ineluctable que se evitara. Ahora debo aceptar. Sé qué es tu felicidad hoy por hoy, y aceptarlo y verte feliz es mi felicidad, y limpia mi conciencia. Intento mediante la retórica liberar las tensiones que me agobian. Me siento desdichado cuando no te escribo y me siento desdichado a partir del momento en que me respondes, porque sé lo fútil del intento. No es fácil lidiar con lo evitable, con la inexistente culpa de ambos, con la implacable realidad y la vergonzosa aceptación. Mi retórica no es suficiente para demostrar lo que me cuesta realizar esta aceptación. Te quiero, pero, por ahora, auf Wiedersehen, o hasta luego; hasta pronto, no quiero terminar, finalizar. No quiero que sea así. Sé que estás más cerca que nunca, y a la vez, más lejos que nunca. Siento la extraña sensación de estar mejor que nunca contigo, justamente cuando «estar contigo» no es existente en ningún medio, ni siquiera el retórico, ni el semántico.

Impotencia.

Me sentía un poco solitario este miércoles por más que el día se presentara diáfano. Mi consciencia se preocupó por monologuearme un soliloquio en que describía minuciosamente mi entera vida y me dejaba cuestiones en las qué pensar. Soberbia miseria, complicaciones desde cualquier perspectiva. No puedo visualizar ningún rastro de tranquilidad en mi piel. Voy a vivir con intranquilidad por un largo tiempo, y no pareciesen presentarse las oportunidades que espero con paciencia, debido a que la vida me ha puesto en juego. Sólo contemplo mis pocas experiencias, mi falta de actividad. Es abrumador. A veces me desespera porque quisiera experimentar, quisiera perder el miedo, quisiera poder entender a los demás pero simplemente logran abstraerme más y volverme más complejo su paradigma por más que lo intenten explicarme en un millón de formas distintas. Me siento estúpido por ello, a todos les es fácil, y para mí es dificilísimo. Simplemente así. Quiero comenzar con el visto bueno de las cosas para esta nueva época: nueva época en todo aspecto, mi vivienda y mis estudios, mi cuerpo y mi poesía, mis lágrimas caudalosas, mi sufrimiento, y mi pizca de buena voluntad. Lo intento lo mejor; aún así siento que no es suficiente, y no tengo fuerzas para esforzarme más. A veces me siento muy abandonado, y yo sé que no lo es. Pero es ese sentimiento de pérdida inevitable, me siento abatido en este momento, y tengo plena inteligencia para entender que no es el momento para dejarme vencer, por eso sigo consistente, aunque sin ánimo. No encuentro ese ánimo para continuar. Sólo espero encontrarlo pronto, o que me encuentre pronto. Siento que me falta apoyo, siento que me falta respirar. Sentía que me faltaba escribir y me animé después de un tanto de tiempo; hacía mucho desde la última vez. Esto no es inspiración. Esto es desahogo, desahogo por demasiados días sin derramar tinta, y por derramar tanta esencia. Compréndanme, o no lo hagan, ya estoy acostumbrado a eso. Ésa es mi leyenda, sólo no quiero pensar en esperar nada de nadie, no puedo confiar, sólo en mí, o ni en mí ya. Sólo no sé, pero quiero creer aún, pero no sé bien en qué creer. Cuento con personas, un número reducido, pero que son de un hierro incandescente, un alma virtuosa de por sí. Espero que me acompañen mucho tiempo y sepan consolarme en su debido tiempo. Siento acontecimientos acérrimos, intransigentes y escandalosamente próximos. Yo permaneceré con calma, con calma, con calma. Y deseo que todo esté bien para entonces. No lo sé. Yo qué sé. Siento lo intrincado de mi existencia.