Despojado de los rótulos.

por Vough

Este es un momento en que, la verdad, no pretendo ser poético ni mucho menos. Solo quiero volcar las letras y reflexionar para que mi conciencia exprese y deje las ideas en el aire, de forma que no se consuman dentro de mí. Ya no más. Desde ya hace varios años sé que no soy igual a los demás, y que no me comporto como el estándar que esperan las personas de mí. Me es innegable tener que admitir dos cosas: la primera, es que estoy aterrado por escribir esto, pero sé que es una forma, o al menos la que visualizo viable para poder expresarme. Y la segunda es que, inefablemente, me gustan los hombres. Algunos no se habrán sorprendido, otros quedarán anonadados, aunque eso no sea de mi incumbencia. Crean o no, las personas que se sienten como yo tenemos la necesidad de expresar nuestra sexualidad. Además que es casi como si tuviera el deber social, porque no hay nada más importante que remarcar la pluralidad humana y generar visibilidad sobre las personas que no son hetero.

Ahora, ya dicho el gran secreto de mi vida, aún siento que inevitablemente sé distinguir cuándo una mujer es hermosa. Las mujeres son hermosas, y no puedo evitar sentirme confundido ante estas emociones, que es claro que se contradicen. E intentado este último tiempo convencerme de ser únicamente gay, porque es lo que siento que más me atrae en este momento. Pero debo aprender y entender que la sexualidad no es blanco o negro; inclusive, el blanco y el negro son solo dos de las miles de variantes que una persona puede situarse con respecto a su sexualidad: algunas personas se sienten más atraídas a mujeres que a hombres, y otros más a hombres que a mujeres, como es mi caso, pero siempre nos encontramos bajo ese espectro, que es inalienable a cada humano, y que es necesario comprender para poder descubrir nuestra identidad y poder ser felices con nosotros mismos. Siempre sentí que el amor que yo he sentido por gente, lo he sentido por su persona, y no por su genitalidad; no seré hipócrita acá y obviamente asumo que me atrae físicamente cierto tipo de físico en una persona, pero al largo plazo, el físico no se intercambia con una charla inteligente, fluida, o chistes y sonrisas que solo gente con buen corazón te pueden usurpar. Yo percibo el amor en lo interior de una persona, en su alma, en su personalidad, y en sus ganas de sentir amor por mi personalidad, por saber exactamente quién soy. Dicho esto, si eso quiero en una persona, si no permito conocerme y saber quién soy, más difícilmente una persona sepa quién puedo ser. No quiero recaer en los rótulos. No quiero ser conocido por ser homosexual o bisexual. Porque esos caracteres no me definen, ya que solo forman parte de mi personalidad, que sé es mucho más amplia que solo esa categorización.

Aquí estaría mi revelación, mi tirada de palabras. Espero que llegue a quien deba leerla, y para quien lo lea, sepa que estoy intentando descubrirme en esta vida, en estos primeros veinte años de vida.

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