Retórica.

por Vough

Tu semántica ha logrado absorber el valor de mis palabras. De mis ideas. Has imbuido mi personalidad; has encontrado mi sensibilidad; has exorcizado mi coraza, mi única defensa que protegía mi corazón. Lo has abierto, te lo has apoderado. Te lo adueñaste, lo rotulaste y ahora pertenece a alguien: a ti. Nunca pensé que la sola presencia de tus palabras pudiera demostrarme tu completa esencia. Cómo me has capturado, oh. Caigo con torpeza sobre el suelo cuando me doy cuenta que vuelvo a la redacción. No la necesité por tanto tiempo, pero aquí he vuelto. Tu consistencia es tu misma inconsistencia. Me confundes, pero eres completamente claro. Debo decir que me siento irritado por no haber actuado en tiempo. Siento que pude haber eludido la ironía. La vida es una sátira. Mi corazón y mis lóbulos no saben de coordinación, ni de acuerdos ni saben comprenderse. Me afecta y me enoja, pero la aceptación abofetea mi orgullo para demostrar la vívida realidad y la conciencia de la existencia. Tan sólida. Mis letras son poseídas y manipuladas por ti, te prestan toda la atención. Mi atención es tuya. Y tuya es mi dedicación y mi tiempo. Gracias a que tengo el tiempo el tiempo te dedico, porque sé que próximamente no tendré el tiempo para dedicarte tiempo. Fue todo inevitable, pero aún así fue ineluctable que se evitara. Ahora debo aceptar. Sé qué es tu felicidad hoy por hoy, y aceptarlo y verte feliz es mi felicidad, y limpia mi conciencia. Intento mediante la retórica liberar las tensiones que me agobian. Me siento desdichado cuando no te escribo y me siento desdichado a partir del momento en que me respondes, porque sé lo fútil del intento. No es fácil lidiar con lo evitable, con la inexistente culpa de ambos, con la implacable realidad y la vergonzosa aceptación. Mi retórica no es suficiente para demostrar lo que me cuesta realizar esta aceptación. Te quiero, pero, por ahora, auf Wiedersehen, o hasta luego; hasta pronto, no quiero terminar, finalizar. No quiero que sea así. Sé que estás más cerca que nunca, y a la vez, más lejos que nunca. Siento la extraña sensación de estar mejor que nunca contigo, justamente cuando «estar contigo» no es existente en ningún medio, ni siquiera el retórico, ni el semántico.

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