Impotencia.

por Vough

Me sentía un poco solitario este miércoles por más que el día se presentara diáfano. Mi consciencia se preocupó por monologuearme un soliloquio en que describía minuciosamente mi entera vida y me dejaba cuestiones en las qué pensar. Soberbia miseria, complicaciones desde cualquier perspectiva. No puedo visualizar ningún rastro de tranquilidad en mi piel. Voy a vivir con intranquilidad por un largo tiempo, y no pareciesen presentarse las oportunidades que espero con paciencia, debido a que la vida me ha puesto en juego. Sólo contemplo mis pocas experiencias, mi falta de actividad. Es abrumador. A veces me desespera porque quisiera experimentar, quisiera perder el miedo, quisiera poder entender a los demás pero simplemente logran abstraerme más y volverme más complejo su paradigma por más que lo intenten explicarme en un millón de formas distintas. Me siento estúpido por ello, a todos les es fácil, y para mí es dificilísimo. Simplemente así. Quiero comenzar con el visto bueno de las cosas para esta nueva época: nueva época en todo aspecto, mi vivienda y mis estudios, mi cuerpo y mi poesía, mis lágrimas caudalosas, mi sufrimiento, y mi pizca de buena voluntad. Lo intento lo mejor; aún así siento que no es suficiente, y no tengo fuerzas para esforzarme más. A veces me siento muy abandonado, y yo sé que no lo es. Pero es ese sentimiento de pérdida inevitable, me siento abatido en este momento, y tengo plena inteligencia para entender que no es el momento para dejarme vencer, por eso sigo consistente, aunque sin ánimo. No encuentro ese ánimo para continuar. Sólo espero encontrarlo pronto, o que me encuentre pronto. Siento que me falta apoyo, siento que me falta respirar. Sentía que me faltaba escribir y me animé después de un tanto de tiempo; hacía mucho desde la última vez. Esto no es inspiración. Esto es desahogo, desahogo por demasiados días sin derramar tinta, y por derramar tanta esencia. Compréndanme, o no lo hagan, ya estoy acostumbrado a eso. Ésa es mi leyenda, sólo no quiero pensar en esperar nada de nadie, no puedo confiar, sólo en mí, o ni en mí ya. Sólo no sé, pero quiero creer aún, pero no sé bien en qué creer. Cuento con personas, un número reducido, pero que son de un hierro incandescente, un alma virtuosa de por sí. Espero que me acompañen mucho tiempo y sepan consolarme en su debido tiempo. Siento acontecimientos acérrimos, intransigentes y escandalosamente próximos. Yo permaneceré con calma, con calma, con calma. Y deseo que todo esté bien para entonces. No lo sé. Yo qué sé. Siento lo intrincado de mi existencia.

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