La búsqueda.

por Vough

Qué cruel fue tropezar cuando no merecía, ¿en qué fallé?, ¿qué fue lo que cometí?
Sólo soy un hombre en el mundo, que busca eso, que buscamos por motivación, por destino, o por amor.
No comprendo, a veces, por qué sufro de cosas por las que considero que no merecía. Siento que me derrumbo, que caigo y me rompo en mil pedazos.
Cuesta creer todo lo que se pone en juego; cuesta creer todo el dolor que provoca.
Y pensar que siempre vive ahí, cautiva, esperando que alguien la encienda y la inflame, que la consuma.
Vivaz, pícara, juguetona, pero peligrosa, cuando se descontrola, daña y es dolorosa. Y cuesta recuperar la parsimonia para que se apague nuevamente, y dejemos de sufrir.
Pensar que todo parece tan maravilloso, reverdecemos gracias a ella, y al mismo tiempo puede marchitarnos.
Nos exprime como naranjas, y nos arroja desalmadamente, sin compasión, sólo porque somos inservibles cáscaras de naranjas, sólo una pizca de la totalidad.
Cuesta creer, que así como nos atrapa en sus telas tan cálidas, tan suaves, nos cuesta escapar, volviéndose duras y asfixiantes.
Cuesta creer que en serio sucumbamos, generación tras generación, bajo el mismo sentimiento; parece una especie de sometimiento bajo el que estamos eternamente condenados a vivir todos nosotros, todos, todos los que aprendimos a verla, quererla y odiarla en algún momento.
Y aún mi búsqueda continúa, por más que sufra, por más que duela, por más que me descontrole y me quite el aliento y sienta que desfallezca cuando el fervor que me permite caminar se apaga y me abandona y duela y me sienta frío y solo.
Y aún así, continúo, por más que juegues sabiendo que te voy a sentir, por más que sepas que voy a sufrir, por más que sepas todo el dolor que sabés provocar.
Y aún así, continúo, sabiendo yo que me lastimarás, sabiendo que todas mis fuerzas serán malgastadas, sabiendo que todo fue en vano, sabiendo que pierdo el tiempo, sabiendo que me muero cada segundo transcurrido.
Y aún así, continúo…

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