Confusiones.

por Vough

Dividido, confundido, aunque con la esperanza de recobrar la parsimonia en el lago turbio de mi corazón; siento como el verde del alma recorre dando círculos constantemente, revolviéndose en su misma esencia, porque no encuentra descanso a tan magnánima cuestión.
Como la luz intenta reverberar en una superficie inmaculada, si no fuese por una estela de polvo fino que la cubre, así mi alma, refleja su primer concepto, pero no se puede ver con claridad por esa cortina de confusión. E intento siempre encontrar la solución a tan intrincada situación, y no me es posible hallar tranquilidad, aún.
A pesar de que el amor también encendió el candelabro de mis pasiones, y mi propio consciente juega con mi vida toda, haciéndome ilusiones que son vanas fantasías, quiero creer que todavía conservo el pudor con el que solía manejarme, y la racionabilidad predomina como base de mis acciones.
No quiero sucumbir ante una ciega pasión sólo porque el corazón sienta la necesidad de saltar hacia ese abismo cálido; temo por mi integridad, por mi humilde honor, por la poca persona que soy, quiero conservarla.
Aunque incluso temo a la incertidumbre, no quiero quedarme con todo aquello que me haya quedado por intentar, quiero hacerlo, y quiero estar apoyado por aquello que sí me importa, que me alienta y me soporta en los días; si mi mente se asegura de eso, estaré algo más feliz.
Necesito que mi confianza reverdezca, siento que estoy sometido a un círculo de abatimiento conmigo mismo, como si me revolviesen; no siento la clama que podría sentirse un día soleado, en que el aire cálido, con aroma a rocío y sol, reposa sobre mis hombros y me llena el espíritu de más espíritu, mientras estoy sentado frente a un lago calmo, cristalino y lleno de vida; siéntome pleno en tal momento.
Como no puedo controlar la emoción, porque no me es facultad, ni la de nadie (obviamente porque él lo quiso), debo dejar que fluya, con el caudal regulado por las decisiones; aunque el dique suene a tan extraordinaria solución, la muerte sonaría más pronta en su aparición.
Dejémosnos amar, porque el corazón así lo quiere, nuestro corazón actúa independientemente de nosotros, y eso lo sabemos aunque lo neguemos.

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