Mi interpretación de la escritura.

por Vough

Detenerme a escribir, dejar fluir pensamientos hermosos, sólo en mi imaginación, claro, cosa que ustedes no podrán visualizar porque por más que se los intente explicar es demasiado estúpido porque no hay ejemplos que puedan describirlo. Son imágenes bizarras, fuera de lo común, de lo que las gentes promedio pensarían; mi mente sale de esos ámbitos, de esos paradigmas e intenta quebrarlos, romperlos, pensando estas cosas, que inservibles son, ninguna utilidad poseen, pero que me permiten a mí expresarme de manera intrincada, acomplejizada, buscando un camino dentro del laberinto, hasta encontrar al fauno; la solución, la muerte del problema.
Obnubilado, confuso, la vida juega tretas en momentos inapropiados, desbalancea mi suelo, no permite que florezcan las azucenas. Soporífero me pone el viento, que sopla suavemente sobre mi ríspido rostro, curtido por las cachetadas de la vida, dejándome cicatrices permanentes. Complicado y poético, hermoso y obscuro, turbio. Aguas rojas forman lagunas e islas donde cada idea reside, y no pueden interconectarse bajo ningún medio; sólo puedo esperar que la escritura me haga alcanzar algún puente para que esas ideas puedan encontrarse, y abrazarse. No es fácil, ya que tengo que plasmar lo de mi más hondo rincón del alma, lo cual expresado en palabras es imposible y me tomaría una infinidad. La muerte sólo determinaría ese sentimiento, o quizá el amor y el odio también sirvan de nexos para con lo interno y lo externo, lo que deseo decir y lo que digo; para lo que deseo hacer y lo que hago.
Darle una culminación, una síntesis a este texto no me es fácil, sólo me despediré. Adiós.

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