La mismísima vida nos oculta la «belleza».

por Vough

Parece mentira que la vida nos ofrece tanta belleza en momentos inesperados, o en momentos que no podemos apreciarla. ¿Por qué, vida? No entiendo qué objeto tiene un momento de meditación; la ida en el bondi, unos mates, caminar por la rambla, una ida a una plaza, el campo. Sentarse bajo la ubérrima sombra de un árbol. Es maravilloso. Es tan lindo. Pero por alguna razón, en ese momento, preferimos quedarnos absortos en nuestros pensamientos, con nuestros problemas, con nuestra vida toda, así de complicada tal cual es, o soportando el sonido de la radio si viajamos en un bondi, o los comentarios y risas de un amigo, que no dejan de ser preciosas demostraciones, pero que no permiten apreciar «esa» belleza.
Últimamente intento aprovechar al máximo ese momento para estar yo y «la belleza», es mágico, parece supraterrenal, pero no ponerse obsesos en éso, sólo apreciarlo. Es un instante cálido, lleno de sentimientos, en que nos fijamos en el sol, cómo nos pegan los haces de luz en la cara, el calor, las texturas, los sonidos, cómo nos sentimos, cómo verdaderamente estamos en «ese» momento. Es único para uno, para yo. Yo puedo decirles que es único.
Dejar la vida a un lado sólo para percibir «la belleza», no hay nada mejor, te llena el corazón, lo inflama y enciende, derritiendo todo dicho órgano cardíaco, dejando ni la más ínfima ceniza del mismo produciendo una extraña e inesperada sensación de felicidad. Y sólo regresaremos a ser nosotros cuando volvemos a nuestras vidas, cuando yo vuelvo a ser yo, cuando soy. Cuando debemos bajar, cuando tenemos que vivir. Por eso la vida no nos permite apreciar la belleza que ella misma nos aporta, es hipócrita, mentirosa, nos oculta la verdad y juega con nuestras emociones, tan frágiles. Nuestra vida es nuestra mentira, misma mentira que nos ciega, y nos hace actuar mal, erramos y caemos, pero nos levantamos con la esperanza de que no nos mentirá, y nos confesará la verdad, el camino para alcanzar y finalmente llegar. La felicidad toda y pura, mientras vivamos, es mero sueño. La podemos apreciar desde «esa» perspectiva, tan linda. Maravillosa y mágica, así es.

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